El hedonismo o el placer de existir

Posted: 23 diciembre 2009 in Crónicas del pensamiento
Etiquetas: , , , , , ,

“Goza y haz gozar, sin hacer daño a nadie ni a ti mismo: esa es la moral” (imperativo hedonista de Chamfort, citado por Michel Onfray en La potencia de existir. Manifiesto hedonista, Buenos Aires: Ediciones de la Flor, 2007, p. 76)

 

Todos los miércoles por la tarde, justo antes de entrar a mi clase de ética en la universidad, me encuentro, fuera de la sala de profesores, con un amigo. Nos saludamos rápidamente, pues él sale de dictar y yo entro a hacer lo propio. Siempre la misma escena, el encuentro se repite. No tiene, en principio, nada de sorprendente. Sin embargo, luego de que nos saludamos, cuando yo me alejo dándole la espalda, mientras subo las escaleras hacia el segundo piso, él exclama: “¡A predicar el hedonismo!”. No sé exactamente por qué lo dice. No logro descifrar la intención en su voz. Pero lo acepto devolviéndole media sonrisa. Sé que hay cierta complicidad transgresora en la situación. Me gusta, aunque me inquieta al mismo tiempo. ¿De dónde procede la ambigüedad de mi sentimiento? Seguro de la misma palabra, ¿es bueno o malo ser hedonista? ¿Tiene sentido plantear esta disyuntiva? “Hedonismo” es una palabra maldita, de ahí su enigma moral.

No solo  las personas pueden ser buenas o malas; también las palabras pueden serlo, especialmente cuando designan modos de vivir. Palabra “buenas” en la actualidad hay muchas: solidaridad, emprendedor, etc. Palabras “malas”, por el contrario, también las hay: corrupción, estrés, etc. Es esta, sin duda, una forma maniquea de ver el mundo. Como en las chatas películas de Hollywood: los buenos y los malos chicos. Sin embargo, también existen ámbitos de nuestra experiencia que designan realidades menos claras, problemáticas, ambiguas, plegadas, oscuras, confusas; espacios de significado que no pueden ser llamados “malos” abiertamente, pero que tampoco calificarían como “buenos”. Existe un resto o una parte maldita en la sociedad -apropiándome de la bella expresión de Georges Bataille- que no calza dentro de la visión del mundo en blanco y negro a la que nos tienen acostumbrados. Estos términos malditos no son explícitamente rechazados; pero, en el fondo, son condenados por ir en contra de las “buenas costumbres”. Una palabra maldita me inquieta, me tienta, me seduce: “hedonismo”.

 

Hay, entonces, palabras y modos de vida que cargan con el peso de una mala reputación. Calificativos que, aparentemente, solo individuos perversos, desviados o retorcidos se atreverían a desear para sí. ¿No es acaso políticamente incorrecto, incluso signo de falta de adaptación al sistema, declararse hedonista? ¿Qué dirían mis alumnos o las autoridades universitarias si escuchasen el grito de batalla con el que mi colega me despide? No estoy seguro, pero impávidos no permanecerían. Nos han enseñado -el ascetismo religioso, la marcialidad militar, la vigilancia educativa, el control social- que no debemos gozar más de lo necesario. La fruición conduce al pecado; la renuncia, directamente hacia la virtud. Y, sin embargo, a pesar de todo esto, nuestro cuerpo insiste y persigue el placer por debajo de la norma.

Aristipo de Cirene fue el primero en comprender que la felicidad se alcanza mediante el placer. Epicuro lo siguió. El hedonismo, en  líneas generales, alude a una vida dedicada al placer. Al goce del cuerpo, a la satisfacción de los deseos, a la estimulación de los sentidos. Puede haber, sin duda, un hedonismo terrible, descontrolado, bestial; un hedonismo que nos destruya. Pero esto puede suceder con cualquier cosa; el problema no es qué hacemos sino cómo lo hacemos. En sí mismo, predicar y practicar el hedonismo, no tiene nada de perverso. Al contrario, puede ser, más bien, el principio de una vida plena, pues sugiere el uso y disfrute libre todas las potencialidades que nuestro cuerpo alberga. La gastronomía, la música, el cine, los perfumes, el sexo, los masajes, ¿no potencian nuestra vida? ¿No nos muestran, acaso, todo lo que puede un cuerpo según la bella expresión de Spinoza? ¿Por qué negarnos a tan natural imperativo?

Entrevista a Michel Onfray sobre el hedonismo: “Hedonismo no es consumir”

http://bibliotecaesceptica.wordpress.com/2009/03/15/hedonismo-no-es-consumir-entrevista-a-onfray/

Comentarios
  1. alex dice:

    me he confundido un poco, entonces de lo que hablas es del goze no del objeto sino del momento?

    • Alejandro León Cannock dice:

      Hola Angela, en realidad creo que no existe una diferencia importante entre el goce del objeto en sí mismo y el momento en que uno goza. Ambos son correlativos. Cuando disfruto de algo lo hago en un mometno específico.
      Ojalá te ayude. Alejandro.

      • antonio prim vidal dice:

        cuando habla del goce del objeto, ¿se refiere que ya posee el objeto y disfruta de poder sentir placer con el objeto? ¿es sencillamente el primer nivel del hedonismo antiguo?
        De tener posibilidad de viajar y disfrutar de viajar,
        ¿dejamos de querer nada mas que viajar constantemente?, en este caso: ¿no dejará de causarnos placer el estar siempre viajando?.
        Le aseguro que ha sido un placer inesperado el encontrar esta página web. Me gusta leer y preguntar. Es como buscar interlocutores (epicúreo).
        Quizás no me contesten o quizás pudiéramos llegar a discusiones bizantinas en las que no encontraríamos ni paz ni alivio.
        Ahora, nuevas corrientes hedonistas llegan a hacer clasificaciones de “placeres que podemos desear”.
        ¿serán todos los posibles?. También establecen cuales pueden ser las cuantificaciones de estos placeres para evitar hacernos daño a nosotros mismos o a los demás.
        Hoy he estado tres horas en internet.
        Quizás disfrute mas otro día y hoy ya no busco mas.¡que no acabe aburriéndome! Tengo otras cosas que hacer.

  2. alex dice:

    ok,pero si hay una diferencia entre el hedonismo del ser y del tener , o no? lo que me confunde es, puede el goce del objeto en si mismo pertenecer al hedonismo del ser y no convertirse en un hedonismo consumidor.

    • Alejandro León Cannock dice:

      El hedonismo siempre está ligado a “objetos”, así sea el hedonismo del ser: es “algo” (material o inmaterial) lo que me da placer. En realidad, el problema del consumismo o del hedonismo del tener, no pasa tanto porque busque el placer en objetos externos sino porque es una visión unilateral del placer: solo se busca afuera (en el mercado, en las cosas, con el dinero) la satisfacción que no se puede tener en uno mismo. Creo que la diferencia entre hedonismo del ser y hedonismo del tener no es una diferencia cualitativa sino cuantitativa.

  3. Rubén dice:

    no entendí esto último. la diferencia no es cualitativa, sino cuantitativa? yo lo hubiera pensado al revés

    • Alejandro León Cannock dice:

      Mi idea es la siguiente: si la diferencia fuese cualitativa (o de naturaleza) eso implicaría que hay placeres auténticos o reales (los placeres del ser) y otros inauténticos o irreales (los placeres del tener). Esta distinción se mantiene aún dentro del territorio del pensamiento metafísico pues considera que existe algo así como la verdadera naturaleza humana y que esta, a su vez, puede estar enajenada o alienada de sí misma. La humanidad realizada sería la que se concentra en los placeres del ser; la enjenada, en los del tener. Esta distinción viene de la filosofía de Marx, tal vez a través del buen libro de Fromm justamente titulado “¿Tener o ser?”. Es cierto que Onfray en la entrevista a la que aludo en mi post retoma la diferencia entre “tener” y “ser” para hablar del hedonismo que él defiende, sin embargo, me parece que lo hace con fines expositivos. Hasta dónde conozco su pensamiento, no creo que él sostenga una diferencia real (¿ontológica?) entre tipos de placeres. Más bien me parece -y esto es lo que yo defiendo- que la diferencia es de grado o cuantitativa; el problema, en términos aristótelicos, es de mesura o prudencia: saber gozar lo justo (el objeto de goce es indiferente).

      • antonio prim vidal dice:

        No se si ahora, al cabo de tanto tiempo ( mas de un año) ya habrá acabado el coloquio zanjado.
        No obstante, por el caracter historicista de la vida -hechos del pasado que afectan a nuestro presente- quisiera saber si se puede hablar de que el hedonismo es propio de nuestro egoismo. No se si el querer conocer a los demás nos puede perturbar -creo que si- y que igual que hay místicos en la religión, sacerdotes de barrio y prelados, también deben haber oficinistas, directores de sección y accionistas de empresas.
        Los paises llamados en vias de desarrollo serán también hedonistas por encontrase bien siendo como son y ¿se perturbarán de conocer otras formas de vida?. ¿Tendremos que hacerles querer ser como nosotros?
        Es una responsabilidad.

  4. [...] llamar “filosofìa-pop” — y específicamente sobre este tema del hedonismo ( http://filosofapop.wordpress.com/2009/12/23/el-hedonismo-o-el-placer-de-existir/#comment-6) –, recordé ese manual, y sentí otra vez las ganas de completarlo. Y es que la palabra [...]

  5. Danilo dice:

    Alejandro:

    Recuerda que la consiga completa reza: “¡A predicar el ateísmo y el hedonismo!” Son estricta e inseparablemente correlativos.

    Sobre consumo y hedonismo. Para un burgués como nosotros toda experiencia de placer está mediada por el consumo, de una forma u otra. Puesto más fuerte: somos consumo. Nuestra esencia (hay que perderle miedo a esa palabra) está mediada por el consumo. Consumes ropa, consumes educación, consumes comida, consumes música, consumes identidad, consumes. Por eso los pobres y los desposeídos y los damnés de terre y los homeless y los sans papiers son menos que nada: exceso estructural del sistema, lumpenproletariado sin posibilidad de “desarrollo”: tanto en el sentido de desarrollo de potencialidades esenciales a lo humano como en el sentido teleológico-oenegero-discurso-gubernamental-político, etc.

    Por otro lado, el problema iría, según nos dices, en la ecuación a secas de consumo con placer. Completamente de acuerdo. Pero yo diría que se trata de una diferencia “cualitativa”, no “cuantitativa” (por cierto, broder, sin ofender pero qué asco esa terminología metodológica) ¿Quién no ha sentido, asomándose alienante y facilista, al placer por el acto mismo del consumo? Hay una fina línea ahí, muy problemática, que determina la diferencia entre el fetichismo del consumo hueco versus el consumo “inteligente” o “ilustrado” o lo que sea. Y ahí lo único que hay es una afirmación de la superioridad del consumo ilustrado sobre el otro, que es injustificable. Pero, para mi gusto, no por ello menos indispensable.

    “El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida que se necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.” (Woody Allen)

    Abrazo,

    Danilo.

    • Alejandro León Cannock dice:

      Totalmente de acuerdo, somos consumo. Y creo, como bien dices, que no hay que tenerle miedo a la palabra “esencia” (evidentemente, siempre que la resignifiquemos). Estamos históricamente constituídos bajo los principios de la producción, el intercambio, el consumo (y la publicidad). No es otro que el despliegue (onto)lógico del capital: “Compro, luego existo”, dice Lipovetsky. Y también somos un efecto de la sociedad del espectáculo, como apuntaba Guy Debord en los 60′s y 70′s. La publicitación de lo íntimo en las redes sociales (lo que paula Sibilia llama la “extimidad”) lo confirma: “Facebook, luego existo”. Presos de una sociedad que formatea nuestro deseo para que persiga feroz y vertiginosamente lo que el mercado le ofrece, hijos del consumo y del espectáculo, pareciera que el hedonismo es nuestro destino. Pero, ¿qué hedonismo? Responder esta pregunta implica no tanto hallar el verdadero significado de esta palabra como crearlo. No otro es el trabajo filosofico (como te imaginarás lo pienso a partir de Deleuze y Guattari): crear conceptos.

      Entonces, ya que la línea que distingue al “consumo ilustrado” del “consumo hueco” es tan difusa es que sostengo que no hay, entre ellos, una diferencia cualitativa: ¿qué criterio usar para distinguir uno del otro? Evidentemente no podemos apelar a una Idea (platónica), ni a una ley divina, ni siquiera a una verdad de la ciencia. Entonces, no haré entre ellos una distinción ontológica, sino una pragmática. Por ello, no es que el hedonismo del ser sea verdadero mientras que el del tener sea falso. La cuestión pasa, más bien, por los efectos que cada uno de ellos produce en el individuo (anhelado) y en la sociedad (anhelada). Somos consumo, somos espectáculo, somos, por ello, hedonistas. No tiene sentido ponerse nostálgico y pensar, como podría hacer un viejo marxista, que actualmente vivimos alienados, que tenemos una existencia inauténtica; y que, por lo tanto, es necesario revolucionar el estado de cosas actual para liberar o re-encontrar nuestra esencia perdida o enajenada. Pienso que no podemos salir del capital, que el consumo y el espectáculo son lo que hay. No hay un afuera de la Matrix. Somos simulacros o efectos de este sistema. Máscara detrás de la máscara.

      No obstante, esto no me impide hablar de enajenación, ni pensar que hay un hedonismo positivo y otro negativo, ni anhelar un individuo y una sociedad diferentes. No tengo un criterio metafísico, último (o primero), fundamental, certero, absoluto, sobre el cual sostener mi perspectiva. Como dices, no tengo cómo justificarme. Pero eso no me detiene, pues no quiero justificarme… solo persuadir. Mi postura no es metafísica, sino ética y política. Me ubico en algún lugar para pensar -terreno siempre subjetivo y parcial- y propongo una visión de mundo. Mi tarea no es probarla, sino venderla.

      Un abrazo, profesor ciro. Y garcias por colaborar con el proyecto de Filosofía (Pop)ular.

      PD. La distinción metodológica cuantitativo/cualitativo me gusta, no sé bien por qué…

  6. alex dice:

    por q no ser un simulacro diferente?

    • Alejandro León Cannock dice:

      Hola Angela (¿Alex?), no sé si entiendo bien tu pregunta. Es muy escueta y no me queda claro a qué te refieres. Hasta donde creo entender, te puedo adelantar, pro ahora, que se me ocurre que tu pregunta apunta a una cuestión de transformacion indetitaria. Yo diría que siempre estasmos siendo otro, siendo un simulacro diferente.

  7. alex dice:

    la verdad por mi parte, no se si siempre estamos siendo otros, a me me deja la sensacion de un eco capa tras capa.
    por otro lado , no pretendo que se renuncie al hedonismo del tener ni yo quiero hacerlo, pero apunto preponderantemente a un hedonismo del tener ,esa es mi ilusion, equivocada? , no se.
    yo me resisto a pensar que estaremos siempre en el espectaculo y consumo que se vive hoy.

    pd:Angela, alex es mi eventual chapa¡

    • Alejandro León Cannock dice:

      Un “eco capa tras capa”, si te capto es a eso mismo a lo que yo me refiero con con que siempre estamos siendo un simulacro diferente… es decir, somos un mundo plegado, múltiple. Nuestra identidad no es monolítica.

      Creo que te equivocaste 2 veces, creo que te refieres a que apuntas a un hedonismo del “ser”. Dijiste primero del tener y en el siguiente comentario en el que buscaste corregirte dijiste lo mismo.

      Saludos, A.

  8. alex dice:

    person me equivoque ¡ apunto a un hedonismo del tener

  9. alex dice:

    jajajajaj ¡¡ si , tal vez sea una voz interna¡

  10. Juan dice:

    Inteligente Danilo. Como siempre.

  11. Maria dice:

    Muy buena crónica, aunque, no estoy completamente de acuerdo con esta.
    A mi parecer, se le llama placer a todo aquello que puedes gozar y que no es malo, pero el termino “hedonismo” llega a otro nivel.
    El hedonismo es no encontrar otro sentido a tu vida más que el placer como único fin, cuando la vida esta llena de altibajos, es un constante recordatorio de que existe lo bueno y lo malo. Creo firmemente que puedes buscar lo positivo de cada cosa, pero por esto no me refiero a que evites cualquier clase de pena.
    Para mi la vida sería muy aburrida de esta manera. Para mi, la vida es ese constante fracaso que te ayuda a querer esforzarte por tener exito la proxima vez, esa constante lucha por alcanzar lo anhelado y no que todo sea fácil.
    Esto me recuerda la famosa frase de Eric Hoffer :
    “Aquel hombre que no ha cometido error alguno, está bajo las ordenes del que se ha equivocado una y mil veces”.
    Tengo 14 años quizás crean que no eh sufrido lo suficiente para poder llegar a esta conclusión, pero lo veo día a día en todas las personas realmente felices, la constante búsqueda del bienestar y el alcanzar metas después de habernos querido es lo que las llena.

    • Alejandro León Cannock dice:

      Hola María, gracias por tu comentario. Y te felicito, pues tener 14 años y pensar ya como lo estás haciendo es algo muy poco común.

      En líneas generales estoy de acuerdo contigo. Tal vez nuestras diferencias son más terminológicas que de fondo. En realidad, cuando yo defiendo el hedonismo no pretendo decir con ello que el placer sea el único fin y que debamos eliminar el sufrimiento de nuestra existencia. Me refiero, más bien, a que debemos aspirar a la tranquilidad y al disfrute de la existencia, a pesar de (y también gracias a) el sufrimiento al que nos enfrentamos, nunca negándolo o evitándolo.

      Saludos, A.

      • Maria dice:

        Gracias Alejandro, es placer mío compartir mis opiniones y
        me llena el saber que personas como tu están dispuestas a compartir puntos de vista, a pesar de que existan diferencias entre estos.
        Al leer tu comentario sentí como mi forma de pensar se complementó, pero también vinieron a mi mente algunas dudas:
        Entonces, a tu parecer, ¿La diferencia entre hedonismo y placer es que éste ultimo es una forma de vida?
        Si es así,
        ¿El hedonismo tiene algún limite para no caer en la sensualidad?
        Y si no,
        ¿Cuál es la diferencia entre placer y hedonismo?
        Me sería muy grato escuchar tu opinión sobre estás preguntas.

      • Alejandro León Cannock dice:

        Hola María, recién me di cuenta que nunca respondí tu último comentario. Se me pasó, lo siento. Yo diría lo contrario, el placer es simplemente una descarga intensiva del cuerpo. El placer aparece cuando un deseo se realiza y es, en ese sentido, una cuestión fisiológica. El hedonismo, en cambio, sí es una manera de comprender y asimilar la experiencia del placer. Por ello, el hedonismo es una forma de vida, un modo existencial de asumir el placer (el ascetismo cristiano, pro ejemplo, sería su contraparte).

        Tu segunda pregunta no la puedo abordar porque no tengo claro qué cosa estás entendiendo por “sensualidad”. Tal vez si me lo explicas podamos seguir conversando sobre las relaciones entre hedonismo y sensualidad.

        Saludos, Alejandro.

  12. antonio prim vidal dice:

    Quisiera saber si se tiene que dar nombre a todo. Es algo que he observado pues quise estudiar, por curiosidad, ciencias de la ingeniería. No sabía el porqué un motor eléctrico tenía su función y cómo funcionaba.
    En la época de la que les hablo, el gobierno nos permitió estudiar en escuelas politécnicas:
    creí que tendría placer (aunque lo valoré como una forma de conseguir bienestar económico y por consiguiente ser como parecía que vivían otros -aparentemente alegres-) si estudiaba ingeniería y podía conseguir un buen trabajo.
    Esta búsqueda de un “porvenir” no fue mas que una falacia pues no llegué a valorar la dificultad de conseguir un aprobado a falta de una base mas sólida. Yo me engañé a mi mismo en mis posibilidades: creí que podría conseguir bienestar económico -en una sociedad capitalista- siendo útil en el sistema productivo. Tengo que decir que soy miembro de una familia humilde y no llego a valorar la finitud de mis conocimientos.
    De hecho me hizo daño; observé que poco a poco quedaba atrás. Perdí a los compañeros de curso. Perdí el concepto de generación y poco a poco abandoné los estudios.
    El fin hedonista de la escuela cirenáica que yo quería obtener no era mas que una falacia materialista: de hecho para entender y poder saber el porqué de lo que me llamaba la atención tenía que dedicar el tiempo a todas las materias de la carrera universitaria.
    Trabajaba por las mañanas y ya estaba agotado sólo comenzar la clase de las tardes.
    Para mí, me llenaba de satisfacción el querer hacer bien mi tarea laboral. Al final, me gustaba mas ver cine en blanco y negro los jueves por la tarde que ir a estudiar “mecánica cuántica”.
    No obstante acabé una diplomatura no sin haber sufrido mucho. Trabajé en una actividad que me dio conocimientos personales y profesionales. No obstante sigo teniendo inquietudes y busco la forma de seguir encontrar distracción que me provoque placer por el saber.
    El estar vivo podría interpretarse por tener inquietud sana.
    Hay temas que me causan perplejidad e incluso repulsión. ¿es algo psicológico? ¿es que tenemos obligación de saberlo todo y haberlo probado todo?
    Quizás nuestra finitud puede dar tregua.

  13. antonio prim vidal dice:

    He leído alguna recreación histórica de la civilización griega. Se trata de una supuesta historia sobre la condena a muerte de Sócrates por la supuesta mala enseñanza a sus discípulos.
    Es de suponer el concepto de “memoria del pasado” o “experiencia de los mayores” o
    “presitigio de los enseñantes”.
    Grecia era un Estado. Se habla de una civilización “importante” y “sostenible”.
    Se habla de “tradiciones” y de evolución.
    ¿Cómo podía dedicarse alguien a ejercer la docencia? ¿era una valoración política?
    ¿qué es el bien?, ¿qué prevalece el bien de los sentidos, de los instintos, de las necesidades naturales o el bien “espiritual”?, ¿qué es el bien espiritual?, ¿es la obtención de un futuro posible?. Si vivimos bien económicamente,
    ¿tendremos que seguir viviendo igual?, ¿querremos cambiar de vida por otra distinta?,
    ¿nos perturbará?. ¿Porqué Kant no es partidario del Hedonismo?, ¿porqué tampoco son partidiarios del Hedonismo antiguo los ascetas cristianos?, ¿Porqué en el siglo XVIII en Francia se replanteó el hedonismo cirenáico de nuevo con los “materialistas” -Helvecio,Holbach, La Mettrie-? ¿Es la base de la Revolución Industrial para conseguir bienestar económico, social y evitar hambrunas, guerras y enfermedades?
    ¿Es la misma tendencia que la escuela de los
    “utilitarios” ingleses como Bentham?
    ¿qué prevalece el bien personal o el bien común?. ¿Es el bien común el de la totalidad?
    ¿Es una forma de evolucionar en pro del bienestar común y el conocimiento completo?
    ¿No nos engañamos?. ¿Hay distintas clases y evoluciones?
    ¿Verdad que tengo muchas preguntas?
    Pues aún tendría mas de querer pensar mas.
    Supongo que predicar el hedonismo es como vender que las cosas que hacemos, que hacemos por obligación y desagrado nos causan mal mas que bien aunque queramos convencernos que nos van a resultar placenteras de conseguir el triunfo.
    Debe ser normal el equivocarse y de deseo poder buscar algún camino.

  14. nutricion dice:

    nutricion…

    [...]El hedonismo o el placer de existir « Filosofía Pop(ular)[...]…

  15. Alvaro Fojaco dice:

    que es lo positivo y lo negativo de esto(hendonismo)???

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s